Esa frase resuena en mí, hace días, desde que volví a escucharla entre los acordes de un tango. Creo eso. Creo que no conozco al amor de cerca y siento curiosidad por hacerlo.
Ya no sé más quién soy.
Ya no sé qué es lo que quiero.
Simplemente soy un ser que se deja llevar por el viento, viviendo un presente que no sé a qué futuro será capaz de llevarme. El pasado vuelve, siempre vuelve. El pasado vuelve y atormenta y reabre viejas heridas y hace muchas preguntas y siembra dudas y enloquece.
Sigo sin saber quién soy.
Sigo sin saber qué es lo que quiero. Sólo sé que hay una prioridad en mi vida y no es el amor. Para satisfacer esa prioridad necesito de vos, que sé que estás ahí, como siempre, que estás en un lugarcito de mi corazón al cual ya sé acceder, sólo tengo que buscar la llave guardada en el bolsillito de mi alma.
Esa prioridad... soy yo.