Ahora si, Dios.
Ahora sí espero que me mandes todos los fracasos del mundo, porque ahora sí me lo merezco.
Esta nueva persona en la que me convertiste, inescrupulosa, capaz de todo, merece todos los fracasos que no se merecía la anterior.
No siento culpas, en el amor y en la guerra todo está permitido.
De cualquier manera, el final está demasiado cerca y vos y yo vamos a vernos cara a cara. Tenés muchas respuestas que darme.
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